miércoles, 28 de marzo de 2007

SONRÍEN LOS DESAMPARADOS (Juan Manuel Chávez)


Gracias a la intimidad de su estilo y una ejemplar autoconciencia sobre el difícil arte de contar una buena historia -y demostrando un hábil manejo de diversas formas narrativas-, Chávez reúne en SONRÍEN LOS DESAMPARADOS once cuentos donde el erotismo, los conflictos familiares, la amistad y las dificultades del amor nos hablan de una Lima contemporánea que se parece sospechosamente a nuestro Santiago, o al París, al Buenos Aires o al Nueva York de otros narradores lúcidos de nuestro tiempo.


Juan Manuel Chávez dictando una conferencia en la Sorbona (París), el 4 de mayo de 2007.




Fotografía tomada por el fotógrafo español Gonzalo Hernández Baptista, tomada en la Escuela Holden de Escritores, Turín (Italia), donde Juan Manuel Chávez impartió una clase magistral el 9 de mayo 2007.







Juan Manuel Chávez dictando una conferencia en la Universidad Complutense de Madrid, el 8 de mayo de 2007.

3 comentarios:

Revista Caretas, Lima, Perú, diciembre 2006 dijo...

Recientemente publicado en Chile, el libro "Sonríen los desamparados" (JC Sáez Editor, 2006) reúne 11 cuentos de Juan Manuel Chávez (Copé de Plata 2002). El barrio de la infancia, el amor perdido, familia, amistad y erotismo desde una Lima contemporánea donde todos se pelean un pedazo para enterrar sus raíces. Chávez dirigió durante 4 años el notable programa radial de cultura "Divina Comedia", y hace unos meses publicó en una editorial italiana el libro de ensayos "Lima. Un camaleón entre dos espejos".

Diario La República, en Lima, el lunes 5 de marzo de 2007 dijo...

Narrador joven, pero con estilo claramente definido, Juan Manuel Chávez (Lima,1976) nos entrega en Sonríen los desamparados un conjunto de once cuentos protagonizados por personas pobres o marginales que, a pesar de sus problemas, se mantienen optimistas y hasta llegan a vivir momentos de felicidad. Al menos, el autor quiere mostrarlos felices y optimistas, aunque tenga que "regalar dichas de fantasía para trastocar la verdad...olvidar acciones, menguar penas", como reconoce el narrador de Penas de colibrí, último cuento del libro.
La mayor parte de estos relatos están ambientados en el Perú actual y presentan a jóvenes que para superar la pobreza en que viven tienen que mudarse a otros barrios (Tantas vueltas a la reunión), ciudades (Mistela para dos) y hasta países, como en Seis mil doscientos kilómetros sin ti y Libreta azul. Las "dichas de fantasía" de estos jóvenes provienen de sus tiernas historias de amor y de algunos viejos recursos del realismo mágico: seres mitológicos en situaciones cotidianas o un joven recién muerto que dialoga con su hermana y amante en Sin cobijo en Palomares, cuento ganador del Copé de Plata 2002.
Al logrado trabajo con las tramas (que recuerdan algunos cuentos de Eduardo González Viaña) se suma una prosa bastante elaborada y cargada de adornos retóricos (enumeraciones, adjetivación metafórica) que es la marca más característica de la narrativa de Chávez. Y que aquí es llevada hasta el extremo, no solo por apelar demasiado a lo emotivo y efectista (llegando a lo cursi), también porque la emplean tanto los narradores omniscientes como los propios personajes cuando dialogan o reflexionan: "Dame tu mirada, le pidió con frases atropelladas la comadrona Roberta, abriéndole los brazos a su pena".
Pero no son esos los únicos problemas "técnicos" del libro. También hay frecuentes errores en el uso de las personas narrativas. En varios cuentos, por ejemplo en El desierto de Shanghai, Chávez parece olvidar que está narrando en tercera persona y repentinamente adopta el punto de vista de uno de sus personajes. Libertades que se pueden tomar en narraciones mayores, como la novela, pero no en el cuento, un género que requiere el mayor rigor y precisión. Por eso, preferimos el primer libro de Chávez, La derrota de Pallardelle (2004), una novela histórica. Sonríen los desamparados es un libro de aprendizaje y asimilación del cuento como género literario.

Javier Ágreda

Anónimo dijo...

Algunos comentarios en torno a la producción literaria de Juan Manuel Chávez

Sobre su relato «Sin cobijo en Palomares», Ricardo González Vigil ha escrito que es un “triunfo artístico sobresaliente (...) Con hondura psicológica y destreza onírico-mágico-arquetípica, aborda el amor incestuoso entre dos hermanos”. El joven autor Alexis Iparraguirre apunta que es “fascinante también que las sensaciones y atmósferas puedan sintetizarse en un intercambio desengañado y sabio de un par de palabras entre los protagonistas”. Y sobre su conjunto de cuentos Sonríen los desamparados, el crítico Javier Ágreda sostiene que “al logrado trabajo con las tramas se suma una prosa bastante elaborada” a la vez que detecta un regusto por lo cursi.
Sobre La derrota de Pallardelle, el escritor Alejandro Alonso desde Ciudad de México, advierte que “pocas novelas logran tal equilibrio entre lo real y lo fantástico. Juan Manuel Chávez nos muestra una posibilidad para un género que la mayoría desdeña por ignorancia más que por conocimiento. Lo que me parece importante, es hacer énfasis en la fuerza narrativa y descriptiva de este joven autor, de su decidido trazo del Perú histórico, de su disección de una modernidad compleja y cargada de absurdos sociales y culturales. Es un autor del que uno queda prendado y agradecido por el vuelo de pluma de sus escritos”. El poeta italiano Biagio D´Angelo, afirma: “En un tiempo en que se ha perdido el sentido de la historia y, particularmente, de la tradición, rechazada por ser peso, yugo, carga de un pasado incontrolado e ininteligible, la novela de Juan Manuel Chávez, sincera, profunda y poética, nos deja la tarea de repensar nuestra historia personal, con momentos casi metafísicos, nuestra historia ya marcada, fatal, como diría Rubén Darío, la intricada aventura del de dónde venimos y adónde vamos”. La estudiosa Concepción Reverte Bernal de España resalta su ejemplar “inclinación por el pasado virreinal” y el escritor Fernando Iwasaki habla de “una estupenda novela, donde los episodios de la historia del Perú y de la historia individual del protagonista se imbrican, se encabalgan y se disuelven para explicar un fracaso, una pérdida y un problema de identidad nacional en clave personal”; mientras que el semiota Stefano Arduini alaba la “densidad y complejidad de su obra”.
Finalmente, en torno a su producción ficcional, el novelista peruano Miguel Gutiérrez concluye que “la prosa de Juan Manuel Chávez en Sonríen los desamparados y en su primera novela La derrota de Pallardelle sorprende por su riqueza sintáctica, compleja, densa y hermética por momentos y rica en imágenes y alusiones que remiten a un mundo en el que se combinan lo poético con lo alucinatorio”.
En torno a sus ensayos sobre la capital del Perú, el crítico literario Marcel Velázquez resalta que los textos “trazan audaces recorridos sobre la ciudad de Lima. Entre la razón y el corazón, destellos que iluminan la urbe que nos habita”; mientras que Sandro Gerbi del diario italiano Il sole privilegia el “perfil que se dibuja de Lima en esbeltos capítulos (…) que se apropian del ´alma´ de la ciudad. Y de esta alma brota una mezcla secular de leyendas y realidades, de promesas y decepciones, de colores y perfumes”.
El diario El Comercio seleccionó su trabajo entre los más valiosos del año 2004, considerándolo “revelación narrativa” y el diario La República destacó su labor como cuentista entre los más significativos de los años 2006 y 2007.
Fondo de San Marcos